La cuarentena (o aislamiento social) que muchos países se han visto obligados a dictar debido a la expansión del Coronavirus COVID-19, ha resentido en lo inmediato muchas actividades que se realizaban de un modo presencial, como el comercio. Pero son aquellas que se basaban en la convocatoria de multitudes las que se han visto más perjudicadas.

Los espectáculos de todo tipo, eventos deportivos y culturales, esparcimiento grupal, son algunos ejemplos de perdedores en esta batalla contra un enemigo invisible y peligroso. Esto ha provocado un aumento considerable del consumo de actividades virtuales, tales como juegos en red, plataformas de streaming, e-commerce, sistemas de videoconferencias y redes sociales de todo tipo. Por supuesto que la pregunta es la siguiente: ¿Dicho crecimiento será genuino, permanecerá de algún modo residual cuando la cuarentena sea un recuerdo y el mundo se encamine hacia la normalización? ¿O por el contrario, desaparecerá volviendo a la situación de consumo pre-pandemia?.

La respuesta es que el mundo ya no será el mismo, sin dudas. Muchas actividades presenciales han quedado en evidencia, funcionando (luego de un período de adaptación) de un modo similar en su versión online. El teletrabajo y el e-commerce, por nombrar dos de ellas, han crecido en 45 días lo que hubiera tomado 10 años, poniendo de maniefiesto que las ventajas que aportan superan con mucho a las carencias que indudablemente aún conservan. Por lo cual, es esperable que ganen terreno en el futuro cercano, dejando un importante uso residual y conviviendo de un modo mucho más parejo con sus versiones presenciales.

A adaptarse se ha dicho

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Dentro de las actividades afectadas, una de ellas merece un análisis más exahustivo. Se trata de las Exposiciones o Ferias comerciales, una actividad que basó siempre su modelo de negocio en el poder de convocatoria de un gran número de personas en lugares cerrados, durante un período corto de tiempo, para conectarla con los oferentes de productos y servicios de un sector determinado, con fines comerciales. Presencial desde siempre, todo lo virtual fue visto por muchos con desdén y hasta como una amenaza. Y sin embargo, la pandemia está llevando a muchos a repensar ese paradigma.

La realidad es que ya existen opciones de Ferias Virtuales, como ésta, por ejemplo, que se basan en conservar la esencia del modelo: obtener contactos y hacer nuevos negocios. Muchos organizadores están optando por el modelo virtual, entendiendo que el poder de convocatoria de las distintas marcas de los eventos aún sigue ahí, y que se trata sólo de un cambio en el modo en que las personas y las empresas se conectan. Otros, en cambio, se acercan con recelo, más por necesidad que por convencimiento, con el fin de conservar vivo un concepto que en esencia sigue siendo válido y necesario, pero que más allá de las opiniones, viene cediendo terreno a favor de lo virtual en todo el mundo.

“No nos une el amor, sino el espanto”

Claramente es la pandemia, como en muchos otros sectores de la economía, lo que está haciendo avanzar a las Ferias Virtuales. Sin embargo, puede ser ésta la crisis que genere la oportunidad de revitalizar el negocio de Ferias y Exposiciones, incorporando las versiones virtuales, en cualquiera de sus formatos (100% virtual, en paralelo o a posteriori).

Podemos concluir que ahora, a las empresas como la nuestra, que ofrecen el servicio de Ferias Online, y los organizadores de Exposiciones, “no nos une el amor, sino el espanto“, como escribió Jorge Luis Borges en su poema “Buenos Aires”, de 1963. Pero más allá de las lamentables, terribles razones que la motiven, estamos seguros que las Exposiciones Online, o Ferias Virtuales, son una tendencia que llegó para quedarse.